¡Agradecido por la disciplina!

Por ese tiempo, Adonías, hijo de David, cuya madre era Haguit, comenzó a jactarse diciendo: «Voy a proclamarme rey». Así que consiguió carros de guerra con sus conductores y reclutó cincuenta hombres para que corrieran delante de él. Ahora bien, su padre, el rey David, jamás lo había disciplinado, ni siquiera le preguntaba: «¿Por qué haces esto o aquello?»
1 Reyes 1:5-6 NTV

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Detener la disciplina a nuestros hijos es uno de los más grandes males que podemos hacerles. Sin disciplina, nuestros hijos son propensos a la jactancia, la soberbia y el deseo desmedido de poder. Recordemos que disciplinar a nuestros hijos siempre implicará el pedirles que nos rindan cuentas de sus actos, como una acción preventiva que ayuda para que no se desvíen por el camino equivocado. Preguntar a nuestros hijos, ¿Por qué haces esto o aquello? nunca será una invasión a su privacidad; al contrario, es nuestra responsabilidad y significa que ellos nos importan, que les amamos y que no deseamos que el mal gobierne sus vidas. —¡Gracias Señor por el privilegio de disciplinar a nuestros hijos!

© CAYADO Consultancy – Abril 2015

Posted on April 18, 2015, in 1 Reyes and tagged , , , , , . Bookmark the permalink. 1 Comment.

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