¡Agradecido por el momento oportuno!

Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
Eclesiastés 3:11 NTV

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Dios siempre llega a nuestra vida justo a tiempo; ¡pero qué difícil es a veces esperar el tiempo de Dios! Esperar su momento requiere que seamos pacientes, que depositemos nuestra confianza en él, y que estemos dispuestos a que se haga su voluntad y no la nuestra. En el momento de Dios todo resulta hermoso, conveniente y tiene sentido. Cuando nos afanamos para que las cosas sucedan en nuestro tiempo, corremos el riesgo de no poder disfrutarlas o no estar aptos para su pleno deleite; o peor aún, ser afectados en lugar de recibir beneficio alguno. Esperar el tiempo de Dios no es una excusa para no planear, soñar y trabajar; esperar su tiempo significa estar convencidos de que nuestros planes, sueños y trabajo sólo tendrán verdadero sentido, y nos llenarán de gozo precisamente al cumplirse en el tiempo correcto de Dios. —¡Gracias Señor por el momento apropiado!

© CAYADO Consultancy – Febrero 2015

Posted on February 19, 2015, in Eclesiastés and tagged , . Bookmark the permalink. 1 Comment.

  1. Señor, ayúdanos a esperar tu tiempo para todo en nuestra vida.

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