¡Agradecido por su consuelo!

Cuando mi mente se llenó de dudas, tu consuelo renovó mi esperanza y mi alegría. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros.
Salmos 94:19; 2 Corintios 1:4 NTV

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Las dudas y las dificultades nos hacen perder la paz, la esperanza y la alegría en nuestras vidas. Pero las dudas y las dificultades también son excelentes oportunidades para recibir el consuelo de Dios. Y es que solo el que ha experimentado su consolación es capaz de brindar consuelo a quienes dudan y pasan por problemas en sus vida. Pero para consolar a otros, el requisito no es haber experimentado las mismas dudas o los mismos problemas; el requisito indispensable es haber recibido la consolación de Dios. Ser consolado no es lo mismo que recibir la lástima de Dios o de los demás; pues la lástima nos hunde más en nuestra miseria, en cambio el consuelo nos renueva y nos llena de alegría. —¡Gracias Señor por tu consuelo!

© CAYADO Consultancy – Febrero 2015

Posted on February 4, 2015, in 2 Corintios, Salmos and tagged , , . Bookmark the permalink. 1 Comment.

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