¡Sólo una palabra!

Cuando David regresó a su hogar para bendecir a su propia familia, Mical, la hija de Saúl, salió a su encuentro y le dijo indignada: —¡Qué distinguido se veía hoy el rey de Israel, exhibiéndose descaradamente delante de las sirvientas tal como lo haría cualquier persona vulgar… Y Mical, la hija de Saúl, nunca tuvo hijos en toda su vida.

2 Samuel 6:20, 23 NTV

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Debemos tener cuidado, pues podemos echar a perder la bendición de Dios para nuestra familia, simplemente al pronunciar una palabra insensata hacia nuestro cónyuge en un momento de enojo.

© CAYADO Consultancy – Diciembre 2014 

Posted on December 15, 2014, in 2 Samuel and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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