Lecciones de la sequía

“Oh, Esperanza de Israel, nuestro Salvador en tiempos de aflicción, ¿por qué eres como un desconocido? ¿Por qué eres como un viajero que pasa por la tierra y se detiene sólo para pasar la noche? ¿Estás confundido también? ¿Es nuestro guerrero valiente incapaz de salvarnos? SEÑOR, tú estás aquí entre nosotros y somos conocidos como pueblo tuyo. ¡Por favor, no nos abandones ahora!».”

Jeremías 14:8-9 NTV

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Durante la sequía, el pueblo le preguntó a Dios por su aparente apatía; lo que me recuerda las veces que le he reclamado a Dios por no ayudarme, o sacarme de los problemas en que yo mismo me he metido.

Con la sequía, el pueblo llegó a reconocer la fidelidad de Dios, y por esta razón clamaron a Él por su ayuda cuando atravesaban momentos muy difíciles.

Y es que solamente, cuando dejamos de culpar a Dios por lo que nos pasa, reconociendo que su fidelidad no cambia; y que Él permanece ahí, esperándonos, aunque nosotros nos hallamos alejado de su presencia.

En la sequía, el pueblo comprendió que el Señor era su única esperanza y salvación en momentos de mayor angustia.

Y usted, ¿Ya ha reconocido esto? ¿Es el Señor su única esperanza? ¿Le pertenece usted a Dios? ¿Vive Dios en usted?

© CAYADO Consultancy – Octubre 2013 

Posted on October 27, 2013, in Jeremías and tagged , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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