Gritando con fuerza

“Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba pasando por allí, empezó a gritar: —Jesús, tú que eres el Mesías, ¡ten compasión de mí y ayúdame! La gente comenzó a reprender al ciego para que se callara, pero él gritaba con más fuerza todavía: —Señor, tú que eres el Mesías, ¡ten compasión de mí y ayúdame! Entonces Jesús se detuvo y dijo: —Llámenlo. La gente llamó al ciego y le dijo: —¡No tengas miedo! Ven, que Jesús te llama.

(Marcos 10:47-49 TLA)

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Bartimeo fue muy diferente a la persona ciega de la cual leemos en el evangelio de Marcos del capítulo 8, éste hombre fue llevado a Jesús para ser sanado; Bartimeo en cambio, al oír de Jesús empezó a gritar, “buscó y clamó” por la compasión y el poder sanador del Maestro, reconociendo así, el Señorío de Jesús.

Bartimeo clamó por su sanidad, franqueó las barreras que le impedían llegar al Señor; y cuando la gente comenzó a callarlo –regañándolo incluso-, impidiéndole que su clamor fuera escuchado, no se amilanó, al contrario, clamó con más fuerzas, se esforzó aún más diciendo: “¡ten compasión de mí y ayúdame!”

¿Estoy dispuesto al igual que Bartimeo a clamar por mi necesidad: “Señor, tú que eres el Mesías, ¡ten compasión de mí y ayúdame!”? ¿Estoy dispuesto a hacerlo a pesar de los impedimentos externos o internos que pueda enfrentar?

© CAYADO Consultancy – Julio 2013 

Posted on July 18, 2013, in Marcos and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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