¡Un líder que inspira!

“Pero uno de los soldados le dijo: —Su padre ha hecho un juramento. Cualquiera que coma algo hoy, quedará bajo maldición y será condenado a muerte. Por eso, aunque estamos muy cansados, no hemos comido nada. Jonatán respondió: —¡Con ese juramento mi padre le ha hecho mucho daño al pueblo! Si yo, con un poco de miel, he recobrado las fuerzas, imagínense cómo habría sido si el ejército hubiera comido hoy de la comida de nuestros enemigos: ¡su victoria habría sido mayor! La batalla se extendió desde Micmás hasta Aialón, y no paró hasta que los israelitas derrotaron a los filisteos. Pero los israelitas terminaron muy cansados, así que esa misma noche tomaron las ovejas, vacas y terneros que les habían quitado a los filisteos, y los mataron, comiéndose la carne con todo y sangre. Pero alguien le dijo a Saúl: —La gente está comiendo carne con sangre, y Dios nos ha prohibido hacer eso. Enojado, Saúl dijo: —¡Ustedes nunca obedecen a Dios! Tráiganme pronto una piedra grande, y díganle a la gente que traiga aquí su toro o su oveja. Que los maten aquí, y se los coman sin sangre. Así no ofenderán a Dios. Esa misma noche cada uno llevó su propio toro y lo sacrificó allí. En ese lugar Saúl construyó por primera vez un altar para adorar a Dios.”

(1Samuel 14:28-35 TLA)

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Un líder que depende de la ayuda de Dios será optimista y sabrá que es más que un vencedor. Líderes con ésta convicción infunden ánimo en su equipo a tal grado que le acompañarán en cualquier empresa por imposible que parezca. Como líderes, debemos estar bien claros, que la única forma de que seamos más que vencedores es que Dios vaya con nosotros en cada una de nuestras batallas; por lo tanto, no menospreciemos el consultar al Señor sobre lo que debemos de hacer, no importa que sea evidente lo que pasa a nuestro alrededor.

Hemos escuchado el dicho “con soldados forzados no se ganan batallas”, el forzar a nuestros equipo a cumplir una misión de la cual no están convencidos, minimizará los resultados y su lealtad. Muchas veces como líderes hacemos compromisos o tomamos decisiones que en lugar de maximizar el potencial, la lealtad y fortalecer a nuestro equipo, logramos más bien desmotivarlo, descorazonarlo y quemarlo. El cansancio puede hacer que el grupo bajo nuestro liderazgo tome decisiones equivocadas en menoscabo de ellos mismos e incluso que decidan por acciones que debiliten su relación con el Señor.

Un líder que no toma en cuenta las necesidades de descanso de su equipo terminará por tener un equipo rebelde. No olvidemos que los equipos son un reflejo de su líder, y que cuando éste es respetado por su equipo tendrá la cobertura de ellos en los momentos difíciles que afronte su liderazgo; pero tampoco olvidemos que cuando el líder no obedece al Señor siempre estará enfrentando dificultades en su gestión.

© CAYADO Consulting – Junio 2013 

Posted on June 30, 2013, in 1 Samuel and tagged , , . Bookmark the permalink. Leave a comment.

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